sábado, febrero 02, 2013

COMIENZO IDÍLICO

Aquel fue el más mágico y caluroso verano de todos los tiempos, un Domingo cualquiera mientras entreveían desde la cama a las cigüeñas amarse en lo alto del campanario, un rayo de sol entró puntual por la ventana traspasando las hermosas cortinas de lino blanco creando un brillante reflejo en su cabello negro extendido a lo largo de la almohada. La calma cálida llenaba la estancia por completo, desde que se apeó del automóvil el viernes, no había soñado con otra cosa que la de comerle a besos pues su sed de amor era insaciable y allí estaban solos por fin, el uno para el otro sin miedos ni secretos.

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