sábado, febrero 02, 2013

COMIENZO SUGERENTE

Cuando conocí a Nicolás fue porque le recogí del suelo, estaba tendido durmiendo en las vías del tramo clausurado entre Ocejín y Piñuelas , lo primero que hice fue darle de beber, tenía sed, los labios resecos, el sol había quemado su cara y me miraba perplejo, sin poder creer que esta vez tampoco había muerto. Al caer la tarde, sentados junto al fuego, me relató sus intentos fallidos de quitarse la vida; eligió estrellarse con un viejo automóvil negro que robó en la funeraria del pueblo, lo más que consiguió fue un arañazo en la frente que le causó una rama del árbol contra el que fue a parar, otra vez decidió lanzarse desde el campanario cayendo en un carro cargado de alfalfa que pasaba por allí en ese preciso momento. Ahora había pensado en el tren, que no pasaba por allí hacía años, para acabar con su vida.

1 comentario:

  1. Tienes una vida de mierda, vas, te quieres suicidar... y fallas. Entonces te entra una alegría que no la vuelves a sentir, en tu rastrera vida, hasta que te vuelves a intentar suicidar y vuelves a fallar.

    Un beso.

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