domingo, noviembre 03, 2013

Aquel Martes

Minutos antes de que el temido sonido del despertador  hiciera su debut en la madrugada del martes,  (ni te cases ni te embarques), una terrible borrasca proveniente de vaya usted a saber donde,  se instaló con sus nubes negras como el carbón,  encima de mi cabeza durmiente y se quedó allí esperando al acecho hasta que me desperté, aprovechando entonces para caerme encima como un alud.

De un manotazo perezoso pero contundente y pesado le propiné un golpe al riiiiiing hasta dejarlo mudo de por vida, salió volando de la mesilla como si tuviera alas y vida propia, soltando en su vuelo el lastre de la pila y un pedazo de alguna parte de su cuerpo redondo de plástico duro.

Al abandonar la cama cálida con bastante esfuerzo,  me debí dar con la borrasca en el occipital, sentí como si por dentro de mi cabeza algo estuviera suelto, produciéndome un leve pero puntiagudo dolor.

Fui arrastrando los pies hasta la cocina para preparar un café, ese eterno amigo mudo,  que con su aroma y mágico sabor hace abrir los ojos cada día a miles de personas en el mundo; me encontré la cafetera sucia, con lo poco que me gusta  mojarme solo las manos a esas horas, al abrir el grifo sin saber las causas el agua salió a no menos de 100ºC quemándome viva, por lo que un alarido salió de mis fauces a las seis de la madrugada a modo de sirena de buque, que debió escucharse en los aledaños y parte del Universo interestelar.

Con las manos en carne viva conseguí preparar la cafetera, me dispuse a coger el bote de café que habitaba en una estantería alta de mi cocina, me alcé de puntillas para auparme hasta el bote y otra sorpresa desagradable, el bote me asaltó encima sin miramientos,  los tendones de mis pies nerviosos y de punta se agarrotaron sin piedad, ¡¡por el amor de Dios! ¡¡qué dolor!!, el dedo gordo de punta,  me descalcé deprisa, y corriendo descalza comencé a caminar por el suelo frío de la cocina, para allá y para acá, con la cara sostenida en una mueca inexplicable y unos pelos solo para la intimidad de una misma.

Por fin se fueron estirando los dedos y volviendo a su estado natural con el frío del piso y ya con aire enfurecido pude notar el incipiente chichón en mi frente, mas que nada por su repiqueteante latido. El frasco se había precipitado al suelo abriéndose de par en par, dejando caer los polvos negros por doquier. Recuerdo que mascullé entre dientes,  creo que hasta juré en arameo, todo el suelo cubierto de café con un adorable olor inundando mis sentidos al completo. En ese momento no disponía  de tiempo ya era tarde, apuré del bote lo que quedaba para poder llenar la cafeterita que puse en el fuego a la velocidad del viento y corrí a la ducha ansiosa por terminar con la pesadilla mañanera, entré en ella y cuando fui a cerrar las puertas de la mampara,  ¡coño! las puertas se salen de sus carriles!! Por los clavos de Cristo!! pronuncié vocalizando y en  tono elevado, en ese momento desee la muerte, en pelotas, con las manos doloridas y abrasadas aun, un chichón en la frente que me latía con furia, con los pies negros pringados de café molido y con una de las puertas de la mampara en mis manos. Tras mucho esfuerzo y sobre todo,  tras varias patadas en la parte de abajo de la mampara con el pie desnudo, conseguí encarrilar la puerta, el tiempo corría, tenía que ser veloz si no quería llegar tarde.

Me dispuse a ducharme, intenté mover la posición de la ducha para ponerla un poco mas alta y ¡joder joder joder! , se rompió el soporte,  por lo que ya sin pensarlo continué duchándome, con una mano me enjabonaba y con la otra ayudándome de la entrepierna sujetaba el puño de ducha que no tenía donde apoyar.

Uffff, me encontraba agotada y eso que acababa de levantarme, salí de la ducha sin idea alguna del vestuario que iba a ponerme, pensé en varios atuendos, pantalones negros y estaban para planchar, en el marrón y estaba en la lavadora, por fin pensé en la falda morada, por lo que busqué una medias en el cajón que cuando fui a ponerme se rajaron de arriba abajo haciéndose jirones, -¿Esto es verídico? pregunté mirando al cielo-techo de mi habitación y no obtuve respuesta.

De repente un olor caliente y tostado invadió la estancia, ¡Dios bendito! el café se había quemado y burbujeaba cociendo bravamente y chorreando por doquier por toda la cocina; en una carrera frenética fui hacia allí en sujetador con las medias hechas trizas, quité el café del fuego y miré el reloj, eran las 7 de la mañana, disponía de tan solo quince minutos para terminar y salir de túnel de los horrores, pero antes decidí tomar un sorbito de café.  Me abrasé la lengua, los dientes, el paladar, la garganta, el esófago y por fin el estómago, ademas no puse azúcar por lo que fue un trago de hiel al rojo vivo.

Conseguí vestirme malamente con unos vaqueros rotos y un jersey lleno de pelotillas, bajé corriendo las escaleras, tropecé y caí rodando el ultimo tramo con bolso y todo que al estar abierto produjo una explosión de objetos varios por los suelos , móvil, llaves, bolígrafo, tabaco, mechero, monedas, mas llaves, papeles, barra de labios, perfumador, pañuelos, tampones, compresas..., recogí todo metiéndolo apelotonado en el maldito bolso, salí a la calle y corrí sin control buscando el coche intentando recordar en mi carrera donde lo aparqué, no se por que siempre me olvido, me acordé sobre la marcha y estaba en dirección contraria a mi carrera, por fin lo encontré, lo abrí, me subí, puse en marcha el motor y me pregunté_ ¿A donde voy, no fue ayer cuando me echaron del trabajo?.


2 comentarios:

  1. Anónimo12:31 p. m.

    Hola, Carmine, te he seguido hasta aquí desde 280 y Punto, donde firmo como El Manco del Espanto. Tus relato me ha provocado unos carcajeos que me han alegrado la mañana del sabado, desde luego más grata que las de los martes. Es sadomasoquistamente gracioso. Qué bueno.

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    1. No imaginas la ilusión que me hace, la verdad es que lo tengo todo como en secreto involuntariamente, porque no me entero muy bien de como funciona todo esto, y tu has llegado hasta aquí...qué alegría! y mas de provocarte carcajeos! intento ponerme melodramática y hay veces que hasta lo consigo, pero la cabra tira pal monte....
      Muchas gracias por tu comentarios tu también me alegraste a mi el día.

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