viernes, febrero 28, 2014

Carnaval te quiero.

Un rato de descanso era lo que buscaba, sentada en el sofá con su perro acurrucado en el costado izquierdo, miró el reloj, cerró los ojos recostando su dolorida cabeza hacia atrás y se puso a ello.

El viento fuera soplaba con furia, moviendo entre otras, las pesadas persianas del gran ventanal que tenía a su espalda, convirtiendo el descanso en un viaje imaginario a bordo de un viejo barco de vela. Eran tales los ruidos que emitía el fenómeno meteorológico, que incluso le pareció ver que en lo alto del palo mayor se erguía la bandera pirata más grande y más negra que jamás había visto en su vida.

Era de tal calibre el viaje en el que se vio embarcada sin haberlo elegido, que se levantó del sofá deprisa, dejando al perro sin apoyo hecho un ovillo de pelo, con el morro entre las patas; se atusó el pañuelo que llevaba en la cabeza, silbó al loro para que volara a su hombro, envainó la espada y ni corta ni perezosa se fue a trabajar otra vez al mismo sitio de siempre, pero hoy sabía que para sus compañeros sería una tarde distinta y singular.




2 comentarios:

  1. Hola Carmine, te escuché el domingo en tu programa de radio. Me gustó poner voz a ese perrillo verde que se asoma a esta ventana. Suerte y mucho ánimo en tu aventura radiofónica.
    Un fuerte abrazo :)

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  2. Muchas gracias Pilar, lo voy a necesitar, espero que al menos te resultara agradable, por decir algo, dentro de la verdura que tenemos, ilusión no me falta, pero hay que trabajar duro y luchar contra los elementos. Un abrazo.

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